domingo, 14 de junio de 2015

Opiniones sobre las opiniones acerca del 24M

Anoche me puse a escribir en facebook y se me fue de las manos. Como me gustaría poder colgarlo en twitter pero es largo, voy a hacerlo así.

Empiezo a dudar del criterio de un montón de gente que se había llenado la boca hablando de justicia, de democracia y de que el pueblo hable en las urnas. 
Hoy he explicado tres veces en twitter que el "chiste" de Zapata formaba parte de una conversación con Nacho Vigalondo sobre los límites del humor. Antes le había indicado a él, a su twitter personal, que en mi opinión debía dimitir por el tuit y cuando otra persona me ha explicado la verdad, le he pedido disculpas y he procurado difundir la explicación, para paliar el linchamiento. Ha dado igual, lo han seguido poniendo a parir (personas que han recibido la explicación, que se la he enviado yo). Difama, que algo queda...
Estos días he leído chistes sobre la edad de la alcaldesa de Madrid, comentarios sobre lo que está bien y lo que está mal (vamos, un juicio de valor ya el día de la investidura), cuestionamientos sobre sus capacidades y peticiones de currículum (está muy bien, pero no se nos había ocurrido con nadie más), críticas a los pactos (que hasta estos comicios nunca habían supuesto un problema), que si no se saben vestir (!!!)... e innumerables amenazas sobre el hundimiento de España y la mala fe de todos esos "perroflautas".
Pues bien, a todas esas personas, desde el respeto y en muchos casos el cariño, me gustaría hacerles ver que están teniendo un comportamiento INTOLERABLEMENTE ANTIDEMOCRÁTA. Es injusto y malintencionado, porque aún no han tenido tiempo de hacer nada; una falta de respeto no sólo hacia esas personas, sino hacia todos los que les hemos votado y a quienes están pactando con ellos. Y a su vez a los votantes de estos. Es una falta de respeto a la democracia en si misma y un alarde de falta de solidaridad y de consideración. Los que hacéis ruido con críticas absurdas y triviales, enunciados filosóficos vacíos de contenido o dais bombo al primer cuento para no dormir que se le ocurre al periódico conservador de turno, estáis banalizando algo tan serio como es la futura historia de un país, legítimamente elegida por sus ciudadanos. Lo que ocurra, que ni vosotros ni yo sabemos qué será, tiene derecho a ocurrir. A ver si es que sois muy demócratas mientras lo que quiera la mayoría no se aleje mucho de lo que queráis vosotros.
Por último, os voy a dejar una frasecilla de una amiga mía, por si vuestros convencimientos no os dejan identificaros con lo anterior: lo que Juan dice de Pepe, dice más de Juan que de Pepe. 

Gracias por vuestro tiempo.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lo único que no falla nunca

Hoy he recordado de nuevo un texto al que recurro de vez en cuando y que leí por primera vez hace 16 años.

Durante el curso que aquel día empezaba nos iba a dar la asignatura de biología una profesora a la que aún no habíamos tenido. Entró a clase, se presentó muy sonriente, sólo más tarde sabríamos que ese estado era el habitual en ella, y nos repartió un texto. Un texto encabezado con la palabra "Prólogo" y que, para nuestro asombro, para el mío, los demás ellos sabrán, no estaba relacionado con la biología, sino con la literatura. Decía así:


"Lo mejor para la tristeza -contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar- es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos, o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces sólo hay una cosa posible: aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar; que nunca la tortura; que nunca le inspirará miedo ni desconfianza, y que nunca soñará con lamentar, de la que nunca se arrepentirá.

Aprender es lo que te conviene.

Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Entonces puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina, y teología, y geografía e historia, y economía, pues, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada o pasar cincuenta años aprendiendo a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima. Y, después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra"

Más tarde hablaríamos de plantas, de células, de mitocondrias y nos explicaría lo que es un axón, pero, más allá de estas y al margen de las conversaciones que tuve con ella por los pasillos o en el aparcamiento del cole, la clase que siempre recordaré mejor de ella, y, en realidad, de las de muchos otros profesores, es esa primera clase, la "única que no falla nunca".

Gracias, Sonia.

sábado, 13 de julio de 2013

No hay azar, destino, ni suerte que pueda con la firme resolución de un alma decidida.
Ella Wheeler Wilcox

sábado, 8 de junio de 2013

Yreversible

Esta es la sustancia de la que está hecha la vida. 

Algo etéreo, incontrolable y caprichoso. Qué va y viene cuando quiere, a veces recurriendo en determinadas fechas. Con diferentes formas, sonidos, olores y colores. Hoy es naranja. Y es algo que lo mismo está disuelto en el agua de la fuente en la que te bañas mientras celebras una canción, que te empuja a sentarte a llorar, porque es todo lo que necesitas en ese momento, que se indigna por las relaciones incestuosas de su padre, que te suelta un "Mamá, tú eres gris.", que hace que te partas de risa por una auditoría de baile, que te lleva a negar un abrazo sólo por serle fiel a quien no lo haría, que hace que hables sobre una gaviota que se aguanta la risa mientras intenta transmitir angustia o que te recuerda desde el fondo, a gritos, aunque nadie lo oiga, que te tienes que quitar la camiseta. 

Hace seis meses descubrí algo. Pasé tres horas haciendo equilibrios sobre el pico de la A mayúscula de la palabra "adrenalina" y ya no quise bajarme (ahora me río de aquello, pero el concepto "primera vez" pesa mucho). El caso es que este juego de recibir cada día algo nuevo y, después, tener que devolverlo desde ti engancha. Cada novedad, es como un pequeño chispazo seguido de una pregunta. Un "¿Me va a salir?". Un reto. 

He compartido esta experiencia con varias personas. Si bien algunas de ellas han ido abandonando la práctica, a día de hoy, reacciono como un resorte a las voces de los que, hace sólo dos semanas, nos sentamos en un escenario vacío a hablar de qué íbamos a hacer. Os escucho. No respondo de la mejor forma posible, pero sí de la mejor que sé. El día en que, sentada al fondo del patio de butacas veía a un par de compañeros poner focos y a otra simplemente merodear, mientras yo oía los comentarios de otros dos detrás de mi, me pregunté cómo había llegado y qué pintaba yo allí. Y me recordé que lo había decidido un tiempo atrás, me dije que si no era capaz de abarcarlo abriese más los brazos y me prohibí seguir postergando el disfrutarlo escondiéndome bajo la manta del miedo. El miedo es como una sombra que te cubre y hace que las cosas que ves parezcan menos nítidas. Así las entiendes menos, las ves menos bonitas y te sacudes la responsabilidad de trabajar con ellas. Me destapé. Resultó que estaba allí y que sabía que no había ningún otro sitio donde prefiriese estar. Que no había paisaje más evocador que aquel escenario de fondo negro, con los dos focos naranjas acariciando la pared del fondo (que seguro que tiene un nombre mucho más maravilloso que "pared del fondo"), con seis banquetas en fila, una carpeta de filtros en la segunda por la izquierda, y una escalera en la parte derecha del espacio.

Ayer, por primera vez, me asomé "como un ente" por el lateral del escenario para decir en voz alta a un grupo de desconocidos las únicas palabras que conocía de antemano. Las únicas que sí formaban parte del destino. Del destino que se había construido hacía una semana... o no. Más allá del momento en que Irene me sonrió y me invitó a subir los tres escalones por delante de ella, estaba lo desconocido, el confiar en lo que te van a dar,  en lo que tú puedes sacar de ti y en darle a tu siguiente lo mejor que tienes en ese momento, a ver qué hace con ello. ¡Ah!, y saber que si no es suficiente, la causalidad se disfrazará de casualidad y te llamará por teléfono al escenario. O no saberlo y vivir el lujo de descubrirlo.

Hoy, mientras esperaba a ver el perfil del telón recortado en naranja en la pared y a oír, escuchar, la voz de la niña para asomarme, he mirado a mi derecha y he visto: una burra con ropa naranja esperando a contar una historia; en el suelo, el ramo de flores "más bonito del mundo"; a Iris apoyada contra la pared, con cuidado de no encender la luz y a Elsita. Elsa, son muchas las veces que me siento privilegiada por estar haciendo algo hermoso, miro a mi lado y estás tú. Hoy a Elsa la he visto de soslayo, con la pierna derecha subida al escenario y las manos en la rodilla. He fijado esa imagen, completa, con Iris, con las flores y con la burra, para guardármela para mi, he mirado al techo, he vuelto a darme cuenta de que no sabía que era tan alto y he pensado que era la última vez hasta nueva orden. Ese "hasta nueva orden" es un "no me atrevo a decirlo, pero se ha acabado". Lo que salga después será nuevo. Quizá un revival, de esos, una revisión, un reciclaje u otra cosa totalmente distinta, pero será diferente. Lo que hemos construido, con su forma de construirlo, ha tocado hoy a su fin.

La forma más tangible, ubicable, de dibujar esto es hablar de Calambur Teatro. No sé ni como explicarlo, y mira que yo tengo carrete donde los haya... Omitiendo fechas y detalles con valor más simbólico que informativo, Steward Peña propuso un curso al grupo de teatro No Es Culpa Nuestra, unos cuántos dijimos que queríamos, se dio el visto bueno y arrancó. Muchos de nosotros no habíamos hecho nunca impro y pensábamos que "¡Ay!, ¡qué difícil!". Así, sin más, porque está todo ahí. El vértigo de no llevar una réplica, el no saber si el compañero sabe lo que estás intentando, el no saber si tú le estás entendiendo a él y el darte cuenta de que tienes manos y no sabes qué hacer con ellas. "¡Ay!, ¡qué difícil!". Hemos llegado a tener conversaciones acerca de cómo podía ser que todos nos sintiésemos el peor de la clase. Así seis meses. Pero, por otra parte, algo que termina cada día con un abrazo, tiene que, por fuerza, ser mejor que casi todo lo demás. 

Ayer estrenamos muestra. La primera impro con público, se dice pronto. Y hoy, pasada la función de ayer, Steward, porque conoce el valor de la confianza y supongo que también un poco porque lo piensa de verdad, ha hecho algunos comentarios muy positivos en el momento clave. Por ser yo como soy, ha sido como si hubiese cogido todo lo que hemos ido aprendiendo durante este tiempo sin darnos cuenta, así como un chirimiri que te ha empapado cuando aciertas a pensar que está empezando a llover, lo hubiese envuelto para regalo, con papel naranja, por supuesto, y nos lo hubiese puesto delante. Por cierto, me encanta como usas el verbo "regalar".

Tengo la inmensa suerte de haber sido muy feliz relativamente a menudo, de haber sido capaz de decidir que iba a serlo. Me las suelo apañar para tirar hacia ese lugar donde parece que todo se siente un poco más, incluso el viento que entra por la ventanilla del coche de tu compi mientras te lleva a casa. Supongo que es el eco de una mariposa que haya echado a volar esta mañana en el Ártico. No volveré a mirarlas con los mismos ojos. Maite, Elsa, Sergio, Irene, Iris y sobre todo, sobre todo, Steward, GRACIAS. Lo que habéis hecho conmigo es yreversible.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cambios, cambios...

La palabra "cambio" siempre se me aparece en plural, repetida y con unos puntos suspensivos detrás, de oírsela así a Gárgola Lithica.

A ella siempre le ha dado miedo el cambio y yo me he pasado la vida consolándola por él y por su inevitabilidad. Solía regañarle por el pesimismo con que hablaba de los procesos normales por los que atravesamos todos y por ese "Cambios, cambios... no me gusta."

Anoche estuve en casa de dos amigos íntimos. Fui a hacer un recado, pero me quedé un rato. Hablamos de todo. No técnicamente, porque "sólo" me quedé dos horas, pero básicamente sí. Se dio ese tipo de conversación en que ni se selecciona el contenido, ni falta que hace. Surge.

Hablamos de embarazos. Parece que no soy la única que tiene en su entorno a varias amigas embarazadas. No es un secreto que no soy demasiado babyfriendly. Un bebé tiene posiblemente la mayor relación impacto/volumen de los elementos conocidos. Aparece en tu vida un dogo argentino y te cambia cuatro ratos al día. Aparece un bebé, que pesa dos kilos y medio y cambian hasta los muros de facebook de tus amigos (Ahora me bloquean dos o tres... ¡que no, hombre!, ¡que lo entiendo!). Y diría gárgola: "Cambios, cambios... no me gusta."

Hablamos de teatro. Esto tengo que desarrollarlo mejor en otra entrada porque merece mucho más que cuatro lineas en un texto resumen, pero el caso es que he descubierto la Impro! (esta palabra también tiene su marco, siempre la figuro con mayúscula y una admiración detrás). Estoy aprendiendo mucho, estoy disfrutando mucho... y el foco de mi semana (el día estrella, por así decirlo) y por tanto mi punto de vista, se desplazó por causa de esto de forma escandalosa y en un tiempo record de un mes. Es un cambio positivo, que además no podría haber llegado en mejor momento, pero no deja de ser un factor que ha alterado la distribución de mi tiempo. "Cambios, cambios..."


Hablamos de casas. En el mes de marzo se me mudan tres amigos independientes entre sí. No es que una mudanza sea un drama en general, pero tres y en distintos grupos, empapan el aire de una cierta inestabilidad. Estos chicos con los que estuve ayer van a bajar sus muebles de casa el primer fin de semana de marzo y van a hacer un llamamiento para pedir ayuda. "Son cuatro pisos y si venimos 25 es un viaje por persona." 25 para ayudar en una mudanza parece un número muy optimista pero esa casa es especial. En la pared del salón hay un cable de esos con luces por dentro, que escribe la palabra "Casita" (y que da a un enchufe, por lo que se puede encender). El salón es más grande que algunas casas en las que he estado y en la última fiesta en que participé, creo recordar que contaron unas ochenta personas. Ahí hemos hecho reuniones administrativas del coro, hemos ido un domingo a comer cocido, hemos hecho brunch, fiestas de carnaval, halloween, pasajes del terror (sí), cumpleaños, despedidas... puedes organizar una fiesta sorpresa con veinte personas a alguien que sigue en la cama, porque hasta que no entre al salón no se va a enterar de que está a reventar. La casa tiene nombre, "Conchijero" (está en la calle Concepción Jerónima) y solíamos hacer la broma de que hiciesen el favor de pedir licencia al ayuntamiento para poder cobrar entrada. Ha sido un poco la casa de todos, por eso merecen tanta ayuda con la mudanza, porque, un poquito, nos mudamos todos. Diría Gárgola: "Cambios, cambios... no me gusta."


Y hablamos de coros. Bueno, del nuestro (ellos se fueron en junio, pero cuando pasas por determinadas cosas, estas nunca se van de ti). A poco que leyeseis mi post anterior, a poco que lo leyeseis entre líneas, os llegaría un tufillo a despedida. Es algo que vengo rumiando desde navidades como una de las posibilidades de acción ante una nueva situación que me disgusta. Hay veces en que "estar al pie del cañón", término que ha salido a menudo a colación últimamente, pasa por quitarse de en medio y tratar de observar y trabajar desde fuera lo que se pueda. Las reflexiones al respecto me han ocupado mucho tiempo mental y he llegado al punto en que se cierra el círculo y todo lo que puedes pensar lo has pensado ya. La semana pasada fue muy dura a este respecto, ya que puse por escrito mis razones, para lo que tuve que ordenarlas y explicarlas bien, lo que me llevó horas, esfuerzo mental... y lágrimas, sí. Agradecí el apoyo y acuerdo mostrado por varias personas, porque decir las cosas demasiado claras a veces provoca el rechazo de los demás y tampoco quería yo molestar a nadie. Nadie dio ningún argumento en contra expresado en términos racionales, si bien sé que hay mucho desacuerdo con mis palabras, así que nadie me está brindando la opción de debatir ni intercambiar pareceres. Llegados a este punto, desde donde estoy, no puedo hacer nada más. 

Así que me marcho. No me marcho para siempre, como decía antes de mis amigos hay sitios de los que nunca te vas del todo, pero se han juntado una serie de circunstancias para el mes de marzo que hacen que adelantar las vacaciones de verano sea la mejor opción en mi mano. Nunca jamás había supeditado los ensayos del coro (que es lo que estoy supeditando, no el concepto Xenakis tal y como yo lo entiendo) a ninguna otra actividad, más allá de perderme un ensayo o una cena por exámenes, más bien al contrario, pero, como ya hemos visto, las cosas cambian. En septiembre ya veremos. 

Y diría Gárgola: "Cambios, cambios... no me gusta." 

Anoche me encontraba bastante triste y decidí que hoy, día en que empiezo nuevo cuatrimestre escolar con asignaturas maravillosas que me apetecen un montón, era un día perfecto para dar un paso hacia adelante. No sé si es que soporto peor que antes la melancolía pero de un tiempo a esta parte he notado que veo las cosas mejor por las mañanas y este caso no ha sido una excepción. Esta mañana me he levantado muy contenta ante la idea de dejar atrás una situación de inmovilismo, he preguntado a algunas personas qué cosas guays van a hacer hoy y les he contado las mías. 

  • Esta entrada-resumen-reflexión.
  • Un correo de aviso y ánimo de cara al concierto en el que he decidido no participar.
  • Inaugurar la asignatura de ritual y creencia.
  • Inaugurar la asignatura de antropología urbana..
  • Faltar a la asignatura de antropología del arte (¡se solapa con ritual!). 
  • Empezar un plano de Madrid con chinchetas en las nuevas casas de mis amigos a las que se puede ir a comer tarta, chocolate o echar unos juegos de mesa.
  • Ir a casa de PColina al final del día y contarle la de cosas interesantes que he hecho.
¿Qué vas a hacer tú?

jueves, 7 de febrero de 2013

Siempre nos quedará Xenakis



Hoy se cumplen diez años del comienzo de un sueño. No hacía un mes que Joaquín le había dicho a Bene “Molaría montar un coro.” y el 7 de febrero de 2003, por haber atendido a un cartel visto en la E.T.S.A.M., me junté en el Colegio Mayor San Agustín con ellos dos y, maldita memoria, no puedo recordar exactamente quienes más. Otras cuatro personas de entre Diego, Marta D. (seguro), Marta T., Míriam, Quillo y Tana (seguro también).
Ensayamos las dos o tres primeras veces en un local alrededor de una mesa de ping-pong, con unas sillas amontonadas a un lado y un desconchón enorme en la pared. Los siguientes ensayos, y ya todos los que hicimos en el colegio mayor, fueron en el aula de música. Había una mesa, algunas sillas, algunos pósters de grupos de música y una vitrina con vinilos que tenía colocado uno de Bob Dylan de forma que se veía la carátula desde fuera. Había un calefactor eléctrico que enchufábamos al llegar y no había empezado a notarse cuando nos íbamos. El nombre de coroXenakis lo sugirió Tana como nombre provisional, porque este señor era músico y arquitecto y porque algo había que poner en los carteles del concierto del ocho de junio (cuatro meses después). No sé los demás, pero yo después del concierto no tenía ni la más remota  idea, ni pistas siquiera, de cuál sería el futuro de aquel grupo. ¿Seguiría el curso siguiente?, ¿hasta ahí habíamos llegado? En anteriores entradas mías, en entradas de Pcolina y en el blog del propio coro  se puede dar cierta cuenta de la actividad que ha llevado ese EQUIPO que a mí me hacía gracia definir como “Seis piltrafillas que se juntan a cantar los viernes” y que no tardó demasiado en multiplicar su volumen por cinco.
Hoy se cumplen diez años de este evento cuya relevancia personal probablemente ninguno supo calcular entonces y a mi me hace mucha ilusión escribir esto y decir que estoy muy orgullosa de nuestra historia. Hemos aprendido muchísimo, hemos vivido cosas preciosas y raras y, al menos yo, tengo la impresión de que somos diferentes, de que nos hemos ganado un huequito en el pequeño universo coral. Han sido diez años sencillamente mágicos y, además, nos llegaron caídos del cielo. Creo que sólo algunos supieron cómo, de repente, lo estábamos haciendo. Puede parecer una tontería, pero, a mi siempre me fascina y me impresiona un poquito el hecho de encontrarme entre el público de nuestros conciertos a personas como Dante Andreo. Me hace pensar que no entiendo del todo lo que estamos haciendo, pero funciona.
De aquel primer día sólo quedan dos personas (de las que se fueron incorporando el siguiente año sí que quedan más). Y la que para mi será siempre la persona más importante de este proyecto, el artífice, fundador y la cuenta ilimitada de arrojo y confianza que hizo posible esto, Joaquín, vive desde hace siete meses a 8.150 km y pasa nuestros ensayos bien trabajando en su máster, bien tomándose el postre si estamos en verano y la diferencia horaria es de cinco horas en lugar de tres. Ya no se angustia si nos bajamos tono y medio ni tiene que resignarse a que sigamos el ritmo que nos da la gana, para desesperación de Kayetan.
Desde el V Aniversario, en que algunos estuvimos un pensando en un cartel chulo jugando con las tipografías, llevo pensando que me moría de ganas de cumplir diez años y poder jugar con esa X tan poco común en general y tan presente en nuestras vidas en particular, pero parece que no va a darse la oportunidad. Probablemente no se dará un cojoconcierto con el bombo, la preparación y el abrumador llenazo que tuvo el de quinto aniversario (desde luego a la preparación ya no llegamos), tal vez hagamos una cena, no sé. La actualidad manda, como suele decirse, y vivimos tiempos extraños en Xenakis. Amoldarse a unas circunstancias diferentes y desconocidas tanto para el bloque coral como para el nuevo director, Javier, llegado en octubre, que tiene la difícil labor de continuar y adaptarse a un trabajo ya iniciado y es además una pieza fundamental en un coro, es una experiencia nueva que lleva tiempo y que, al menos a mí, me genera una incertidumbre que nunca antes había vivido respecto a este proyecto.  Se podría pensar que lo estoy valorando de forma negativa. No es así, es, simplemente, desconocido. ¿Adónde vamos?
En cualquier caso, yo personalmente no quería dejar de escribir aquí mis reflexiones de hoy (trilladas durante una semana) y hacer una pequeña imagen de recordatorio (unos minutos), para permitirme festejar un poquito algo que para mí ha sido muy especial. Mi fiesta de hoy es compartir este dato aparentemente irrelevante con el mundo en general y con las personas que habéis pasado por Xenakis y habéis compartido y participado de la magia. Gracias a todos y cada uno, porque no habría sido posible sin vosotros. Vosotros, que habéis jugado a esto, me entendéis cuando os digo que “Siempre nos quedará Xenakis.”

jueves, 17 de mayo de 2012

Un waterparties of the life (aguafiestas de la vida)

Esta entrada no está escrita por mi, sino que me ha llegado en un correo reenviado mi lingüista de cabecera. No suelo colgar textos que no haya escrito yo, pero este merece la pena.


Juan Gómez Pérez, consultor de "Prais Guaterjáus an Cúper" (P.G.A.C.), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.

El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner Jefe de Producto en su tarjeta de visita, en lugar del 'Product Manager' que aparecía en las de sus compañeros.

«Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGAC, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después». Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un absoluto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos.

Ante los ojos de sus compañeros -«horrorizados», según su propio testimonio- desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los 'markets', 'targets', 'inputs', 'slides' y 'sponsors'... por mercados, objetivos, entradas,
diapositivas y patrocinadores y otros varios que fueron apareciendo. «El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras 'outsourcing', 'finances' y 'transactions' por subcontratas, finanzas y transacciones.
«Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGC.

Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa -el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)- y maniatado hasta la
llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Malvarrosa, consultor de PGC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez.

« ¿Quién se cree que es? ¿Un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera.», concluyó el Manager's Ball (pelota del director). Debe tratarse de un morning-singer de three to the quarter (cantamañanas de tres al cuarto).

sábado, 18 de junio de 2011

Llorar de alegría.

19.06.11,  06.49 a.m.

Si bien tengo la impresión de haberlo hecho, no recuerdo haber llorado de alegría antes.

Hoy (o ayer, si hago caso a la luz del día que entra por mi ventana), JP. y L. han hecho oficial su amor. Este había adquirido oficialidad por si mismo hace mucho tiempo, pero hoy lo han puesto en (muy hermosas) palabras.

Ayer fuimos al juzgado y fue entrañable que un señor al que no conocemos, pero que es juez, les dijera que estaban casados y que legalmente era obligatorio que se cuidaran, se ayudaran y no sé cuántas cosas más que llevan años haciendo. No es irónico, son cosas de la psicología, para mi fue muy sencillo, pero muy bonito.

Pero el día elegido como oficial era el 18 de junio.

Un selecto grupo de gente había sido elegido para o compartir la celebración del amor entre dos personas. Solemos celebrar las Navidades, los cumpleaños de gente con la que quizá en ese momento no estamos muy unidos o incluso bodas de las mismas características. Pero, realmente ¿cómo de a menudo celebramos cosas que realmente celebraríamos íntimamente y no sólo yéndonos de fiesta o haciendo lo que se espera que hagamnos?

MUY POCAS.

"Me pedí" hace tiempo leer en vuestra boda,. Porque os quiero mucho y quería que todo aquel que estuviera invitado lo supiera., Hoy les pongo nombre, pero antes eran personas abstractas y me daba igual si les importaba o no (aunque durante el rato previo a leer, los nervios me hicieran dudar). Estas personas habían tenído que estudiar un montón de historias en el colegio, sabían que Napoleón perdío la batalla de Waterloo (18 de junio de 1815) y mi amor por vosotros no es menos importante, aunque los libros de historia no lo sepan.

Ha sido un privilegio que me hayáis permitido leer para vostros y vuestros seres queridos acerca del amor que os profeso y tratar de describir el cómo, el cuándo y, aunque como dijo L. sea obvio, el porqué de estar ahí y tantas cosas más. Aparte de el hecho de que haya sido la ceremonia conceptualmente más hermosa que haya vivido hasta el momento, ha sido la vuestra. Eso era lo más especial y no las infinitas cosas por las que os habéis preocupado. Eso era suficiente, pero se le ha añadido además que posteriormente he compartido tiempo y risas con amigos y personas muy queridas y he recibido también mucho afecto de personas desconocidas con las que lo único que tengo en común, sois vosotros. Me preguntábais cuando al final (final, final) he llorado, por qué lo hacía. Como adelantaba, no recuerdo haber llorado de alegría anteriormente y me sentía un poco mal ante la preocupación que aparentemente generaba (bueno, la verdad es que me daba igual todo). El rato en que he estado llorando, me hubiera sentado en una esquina a llorar yo sola., No necesitaba consuelo, no había nada por lo que consolarme. Por supuesto que me ha encantado recibir abrazos, pero no era condescendencia lo que lo que he querido recibir de ellos, sino la oportunidad de compartir con los demás, especialmente con aquellos que lo provocaban, JP y L en esta ocasión, el amor desbordado que sentía. JF, el pobre, no tenía más afán que convencerme de que no hacía falta que llorara; no se lo he dicho, pero ocasiones como la de hoy y lo que provocan, aunque sea una frase hecha, por favor, interpretadla como textual, hacen que la vida merezca la pena. ¿Qué estoy diciendo con esto? que si alguna vez, dentro de diez años o cuando me muera, alguien me pregunta por un momento en que haya sido muy feliz, yo podré nombrar el día de hoy. Supongo que me esperará mi propio matrimonio y tal vez hijos, pero, a día de hoy vuestra boda está mano a mano con los momentos importantes de mi vida personal. Sois muy personales para mi y si es por buenas noticias como esta, ojalá que llore mucho.

Me encuentro con el mismo problema que al preparar la lectura para hoy: cómo resumo todo lo que no podría explicar ni aunque nuestro tiempo fuera ilimitado. Me repito. Empieza a ser tedioso y no podéis emplear la vida en leer o escuchar mis declaraciones de amor eterno. Tampoco yo quiero que lo hagais, no quiero ser una amiga coñazo, pero hoy, aunque ya he llegado a casa, necesito seguir repitiendo lo que creo que ya han oido todos los invitados de vuestra boda: Me hace mucha ilusión que os caséis. La gente a la que uno quiere es lo que hace que la vida merezca la pena. Yo soy vuestra amiga cuando duermo, cuando limpio y cuando me voy de compras, pero el tiempo que paso con vosotros es el que realmente puedo disfrutar de mi condición de amiga y, si no fuera por esos minutos y horas que paso con  vosotros (y evidentemente con otros como vosotros), ¿para qué iba a estar yo aquí?

Muchas gracias por bendecirme con vuestro cariño y vuestra compañía y, por favor, sed muy feices y sabed que eso también me hará muy feliz a mi.

Os quiero mucho.

domingo, 24 de abril de 2011

Cosas que no tienen sentido

De esta semana en adelante, y ya para siempre, he pasado a ser mayor que tú.

La forma más objetiva y empírica que se me ocurre de comparar las vidas de dos personas es contar los días que las llenan. Es absurdo, lo sé, pero sólo se me ocurre hacerlo así.

Recuerdo que de pequeños ser unos días mayor simbolizaba poder, experiencia e importancia. Hasta el punto de que tu inseparable amigo se echaba diez días encima sólo por poder decir que era mayor que tú. Pero no, tú eras el mayor de los tres. Porque el verdaderamente mayor, no jugaba a eso, se sentaba aparte y leía sobre barcos mientras nosotros tres paveábamos :)

Siempre fui la menor de todos, no de los tres, sino de todos, hasta el pasado día 21, en que cumplí veintinueve años, cinco meses y dieciséis días. Que son los días que contaste antes de que, hace dos meses, dos semanas y dos días dejaras de contar.

No sé si estará mal que escriba aquí (no sé si quien no sepa ya de qué hablo se enterará sólo leyendo). Quisiera contarlo como tú contaste días, como tú planteaste las cosas, desmenuzarlo para entenderlo, pero, igual que no he podido contarlo arriba con números y que mantenga un mínimo sentido, lo he intentado suficientes veces como para saber que con palabras tampoco se puede. Ni siquiera tú podrías explicármelo de manera que lo entendiera.

Pero no me molesta. Porque los amigos se apoyan y yo soy tu amiga, incluso ahora que has permitido que sea mayor que tú.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Una bomba de relojería

Así me siento. Como una bomba de relojería escondida en un objeto cotidiano. Y nadie se ha dado cuenta.

Puede ser cualquier cosa. Un tenedor, una página de una revista o una pequeña radio. Nadie lo nota ni da la alarma y los objetos se siguen utilizando normalmente, como se supone natural. Pero un día el tenedor estalla entre los labios, al pasar la página de la revista sólo alcanzas a atisbar un anuncio de cruceros antes de ver un resplandor cegador o la radio se rompe en mil pedazos en mitad de una canción de Guns`n Roses, llevándose por delante el pequeño mundo del que formaba parte. O quizá durante las señales horarias: pi, pi, pi... y nunca llegas a oir el piii.

Nadie se lo espera porque es absurdo. Sencillamente de locos. ¿Por qué iba a ocurrir? Pero yo lo temo cada día.

Tic, tac, tic, tac, tic...

sábado, 25 de diciembre de 2010

# Trafalgar - José Luis Corral

Absolutamente exquisito y maravilloso. Un libro para disfrutar y aprender.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Castillo - Franz Kafka

A ver...

Hay cuatro puntos en la relación con un libro. 

La primera fase se da antes de leerlo y es la del prejuicio. No lo has leido y dices que es un tostón o que es maravilloso. Lo que hace medio país con el Quijote. 

La segunda ocurre mientras lees el libro. Puedes decir qué te está pareciendo, pero no sabes qué te parecerá al final. Estás participando de él, pero no puedes decir si es maravilloso o una caca, porque aún no has llegado a la última página y te puede pasar lo que le pasó a mi amiga Virginia con El Ocho.

La tercera fase dura lo que tú quieras y la mayoría de las veces coincide con la cuarta. Empieza cuando cierras la tapa posterior del libro tras leertelo y acaba cuando empiezas a investigar sobre él. Se caracteriza por la impresión que el libro nos ha causado sin tener más información de él que la lectura y si acaso la información previa (el tiempo previo a la lectura sin referencias del libro no lo considero una fase porque la relación no existe). Como ejemplo, esta fase sería la caracterizada por el pasmo en relación a la película Mulholland Drive. No entiendes nada hasta que lees sobre ello (y no, Bene, eso no mola).

La cuarta fase es la que permanece hasta que se hace una segunda lectura, que originaría un segundo ciclo de fases. Lo has leido y has leido sobre él. Lo has leido y te lo han explicado por si te has perdido algo o no lo has entendido.

Me encuentro en la fase tres del libro que da título a esta entrada. Es entretenido si te lo lees con ganas (que yo las tenía), pero es muy denso y a veces parece que no va a ningún sitio, de manera que es difícil de leer. El final hace pensar que esté inacabado. Es extraña la manera en que algunos libros te hacen intuir que, aunque no sepas por qué ni cómo, todo tiene sentido (no puedo evitar escribir influída por algunas conversaciones sobre literatura que he tenido últimamente). Este libro tiene un gran riesgo de ser tachado de tablón y hace algún tiempo no lo hubiera soportado, pero he de decir que me siento realizada por haber llegado a apreciarlo mínimamente.

Voy con la fase cuatro.

Efectivamente, está inconclusa, pero, como he leido por ahí, se puede interpretar como circular y eterna. La verdad es que parece lo más coherente, así como lo más coherente para los artistas minimalistas es dejar de trabajar.
Explican lo que yo intuía, aunque no termino de asumirlo del todo y por tanto de disfrutarlo del todo, aunque el momento (he leido por ahí que típicamente kafkiano) en que el heroe sucumbe al cansancio he de decir que lo disfruté especialmente. No es un momento para disfrutar, pero sí para vivirlo, te hace sentir cosas. Supongo que solo ahora entiendo lo que supuso ese momento, porque, parece ser que es una situación recurrente, pero yo ya no podré leer a Kafka por primera vez.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Carta abierta a Azena

Últimamente me acuerdo mucho de ti. Si lees el Fb sabrás que he dejado la carrera y estoy buscando trabajo de lo que sea para tener el dinero que ya es necesario hasta para iniciar el camino a los sueños. Y me acuerdo mucho de ti. Porque me da mucho miedo estar llegando tarde al futuro por haber elegido mal mis estudios y tener casi 29 años y no ser independiente ni vistas a serlo. Me agobia mucho. Pero entonces pienso que tú te has dedicado a las cosas más dispares, sin un esquema "al uso" (que es algo que a mi me preocupa mucho). Dejaste los estudioss y te pusiste a trabajar, que es un punto que a mi siempre me han vendido como de no retorno. Hoy tienes los estudios que querías y estás indiscutiblemente en el camino a la cima de la carrera que has elegido. Y todo te lo has trabajado SOLA. Acompañada en el camino, pero trabajando tú.

Todo esto tú ya lo sabías, pero quería que supieras que para mi eres el ejemplo a seguir y la esperanza de que a mi también me pueda ir bien haciendo lo que siento que quiero hacer aunque a mi familia le parezca tan raro y tan mal.

Como a toda la gente a la que aprecio, te deseo todo lo mejor que te pueda pasar en la vida. Pero en tu caso además te deseo una dosis extra de suerte porque si ganas tú ganan los sueños y para mi, que tanto lo necesito, eso es algo personal.

Hale, ya :) (es que me había quedado un poco cursi y tenía que aligerarlo :D)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre

Septiembre se ha levantado de un simbólico que asusta. He soñado que no me salía un examen de acceso que quería aprobar y me he despertado con un pinchazo en el costado que no me dejaba respirar. Pero eso da igual porque solo me ha pasado a mi. Somos muchos los que nos hemos levantado y hemos percibido el olor y el cambio de luz fruto de la lluvia. Uno no se puede poner a jugar a la granja sin más si es Septiembre y amanece lloviendo. Incluso solo si eres tú quien amanece lloviendo, a la hora que sea, como yo. Porque es día uno y eso significa "Empieza." Incluso el duende verde ha tenido que ir hoy al cole (menudo disgusto tenía ayer, y eso que todavía hacía sol).

Me parece que septiembre nos ha pillado a todos desprevenidos, como las tormentas de verano que te obligan a recoger la toalla de la piscina a toda prisa. Pero ya no recogeremos la toalla ante las siguientes tormentas, recogeremos la colada recién tendida o cerraremos las ventanas para que no se llene la casa de lluvia de invierno. Porque, aunque haya salido el sol entre que he abierto los ojos y estas letras, esto no es una tormenta. Esto es septiembre.

sábado, 21 de agosto de 2010

Cuando el singular y el plural no significan o mismo

Mi abuela acaba de preguntarle a la chica por mi madre y la segunda le ha dicho "Está haciendo compras." Es sábado por la mañana y mi madre está en el mercado de Ventas.

Esto me ha recordado algo que hablé con mi amiga Anne, de Estrarburgo, y que tiene ciertas diferencias con el castellano. Durante su última estacia aquí, un día, hablando de lo que había hecho, dijo
-...e entonces salí del estudio, fui de compras e volví a casa.-su pronunciación el "y" no es muy pura. Su pronunciación no es muy pura en general.
-¿A sí? ¿qué te compraste? -me miró extrañada y me respondión como si fuera obvio-.
-Comida.
-Vale, es que cuando se va a comprar comida se dice que se va "a la compra", no "de compras". Eso es para ropa y cosas así.
-¡¡¡Aaaaah!!! ¡Por eso todo el mundo me pregunta siempre qué me he comprado!

NO la conoceis y no os hará gracia, pero os aseguro que la tuvo, jijiji.

sábado, 26 de junio de 2010

Pfff...

Cuando os quejeis de que vuestro ordenador va lento, consolaos con esto:


El diablo y los vicios

Quien me conozca sabe que no somulgo con la iglesia católica, en realidad con ninguna iglesia, pero he encontrado las tentaciones del diablo en mi camino. Uno de los siete pecados capitales es la pereza y yo peco mucho de ella. Es tannnnnn fácil dejar de hacer las cosas que uno debe y no apetecen y mantenerse ocupado con actividades que requieren una actividad cerebral mínima... Durante años he gustado de ocupar ratos libres con estas actividades. Miro el correo, me engancho y cuando quiero recordar, he perdido dos horas. Llego a casa, me pongo y cuando me doy cuenta es la hora de cenar. No tengo ni idea de cuántas horas he ocupado de manera estúpida ni cuántas cosas podría haber hecho en ese tiempo. Y como yo miles de personas. Horas, horas y más horas de productividad se han ido por el ventilador del PC.

Pero hoy se acabó para mi. Las capturas de pantalla son de mis últimas partidas de Arcade (Arcade... es nombre de puerta del infierno). Desde hoy sustituyo mis horas de Bomboozle, Bubble Spinner, Blocks, Floribular, Tetris, etc por dibujar, leer escribir, o matar moscas con el rabo (que curiosamente es lo que hace el diablo cuando se aburre). A partir de hoy, tendré tiempo para llevar a cabo mis ideas (las buenas y las malas, pero eso es otro problema que trataremos otro día) porque renuncio al diablo sea en forma de montar puzzles o estallar bolas o cuadrados.





Hoy renuncio al diablo y a todas sus obras.

lunes, 14 de junio de 2010

Me estoy buscando...

... y no sé dónde me habré puesto.

domingo, 13 de junio de 2010

¡Vámonos a esquiar!

Qué envidia...

sábado, 12 de junio de 2010

Buenísimo

Anoche me encontré con este par de videos por el Youtube. Son buenísimos y no voy a resistirme a compartirlos. Jamisuki, no sé quién eres pero eres un(a) crack. :)