sábado, 13 de julio de 2013
sábado, 8 de junio de 2013
Yreversible
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Cosas vuestras
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lunes, 18 de febrero de 2013
Cambios, cambios...
La palabra "cambio" siempre se me aparece en plural, repetida y con unos puntos suspensivos detrás, de oírsela así a Gárgola Lithica.
A ella siempre le ha dado miedo el cambio y yo me he pasado la vida consolándola por él y por su inevitabilidad. Solía regañarle por el pesimismo con que hablaba de los procesos normales por los que atravesamos todos y por ese "Cambios, cambios... no me gusta."
Anoche estuve en casa de dos amigos íntimos. Fui a hacer un recado, pero me quedé un rato. Hablamos de todo. No técnicamente, porque "sólo" me quedé dos horas, pero básicamente sí. Se dio ese tipo de conversación en que ni se selecciona el contenido, ni falta que hace. Surge.
Hablamos de embarazos. Parece que no soy la única que tiene en su entorno a varias amigas embarazadas. No es un secreto que no soy demasiado babyfriendly. Un bebé tiene posiblemente la mayor relación impacto/volumen de los elementos conocidos. Aparece en tu vida un dogo argentino y te cambia cuatro ratos al día. Aparece un bebé, que pesa dos kilos y medio y cambian hasta los muros de facebook de tus amigos (Ahora me bloquean dos o tres... ¡que no, hombre!, ¡que lo entiendo!). Y diría gárgola: "Cambios, cambios... no me gusta."
Hablamos de teatro. Esto tengo que desarrollarlo mejor en otra entrada porque merece mucho más que cuatro lineas en un texto resumen, pero el caso es que he descubierto la Impro! (esta palabra también tiene su marco, siempre la figuro con mayúscula y una admiración detrás). Estoy aprendiendo mucho, estoy disfrutando mucho... y el foco de mi semana (el día estrella, por así decirlo) y por tanto mi punto de vista, se desplazó por causa de esto de forma escandalosa y en un tiempo record de un mes. Es un cambio positivo, que además no podría haber llegado en mejor momento, pero no deja de ser un factor que ha alterado la distribución de mi tiempo. "Cambios, cambios..."
Hablamos de casas. En el mes de marzo se me mudan tres amigos independientes entre sí. No es que una mudanza sea un drama en general, pero tres y en distintos grupos, empapan el aire de una cierta inestabilidad. Estos chicos con los que estuve ayer van a bajar sus muebles de casa el primer fin de semana de marzo y van a hacer un llamamiento para pedir ayuda. "Son cuatro pisos y si venimos 25 es un viaje por persona." 25 para ayudar en una mudanza parece un número muy optimista pero esa casa es especial. En la pared del salón hay un cable de esos con luces por dentro, que escribe la palabra "Casita" (y que da a un enchufe, por lo que se puede encender). El salón es más grande que algunas casas en las que he estado y en la última fiesta en que participé, creo recordar que contaron unas ochenta personas. Ahí hemos hecho reuniones administrativas del coro, hemos ido un domingo a comer cocido, hemos hecho brunch, fiestas de carnaval, halloween, pasajes del terror (sí), cumpleaños, despedidas... puedes organizar una fiesta sorpresa con veinte personas a alguien que sigue en la cama, porque hasta que no entre al salón no se va a enterar de que está a reventar. La casa tiene nombre, "Conchijero" (está en la calle Concepción Jerónima) y solíamos hacer la broma de que hiciesen el favor de pedir licencia al ayuntamiento para poder cobrar entrada. Ha sido un poco la casa de todos, por eso merecen tanta ayuda con la mudanza, porque, un poquito, nos mudamos todos. Diría Gárgola: "Cambios, cambios... no me gusta."
- Esta entrada-resumen-reflexión.
- Un correo de aviso y ánimo de cara al concierto en el que he decidido no participar.
- Inaugurar la asignatura de ritual y creencia.
- Inaugurar la asignatura de antropología urbana..
- Faltar a la asignatura de antropología del arte (¡se solapa con ritual!).
- Empezar un plano de Madrid con chinchetas en las nuevas casas de mis amigos a las que se puede ir a comer tarta, chocolate o echar unos juegos de mesa.
- Ir a casa de PColina al final del día y contarle la de cosas interesantes que he hecho.
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jueves, 7 de febrero de 2013
Siempre nos quedará Xenakis
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jueves, 17 de mayo de 2012
Un waterparties of the life (aguafiestas de la vida)
Esta entrada no está escrita por mi, sino que me ha llegado en un correo reenviado mi lingüista de cabecera. No suelo colgar textos que no haya escrito yo, pero este merece la pena.
Juan Gómez Pérez, consultor de "Prais Guaterjáus an Cúper" (P.G.A.C.), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.
El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner Jefe de Producto en su tarjeta de visita, en lugar del 'Product Manager' que aparecía en las de sus compañeros.
«Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGAC, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después». Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un absoluto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos.
Ante los ojos de sus compañeros -«horrorizados», según su propio testimonio- desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los 'markets', 'targets', 'inputs', 'slides' y 'sponsors'... por mercados, objetivos, entradas,
diapositivas y patrocinadores y otros varios que fueron apareciendo. «El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras 'outsourcing', 'finances' y 'transactions' por subcontratas, finanzas y transacciones.
«Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGC.
Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa -el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)- y maniatado hasta la
llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Malvarrosa, consultor de PGC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez.
« ¿Quién se cree que es? ¿Un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera.», concluyó el Manager's Ball (pelota del director). Debe tratarse de un morning-singer de three to the quarter (cantamañanas de tres al cuarto).
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sábado, 18 de junio de 2011
Llorar de alegría.
19.06.11, 06.49 a.m.
Si bien tengo la impresión de haberlo hecho, no recuerdo haber llorado de alegría antes.
Hoy (o ayer, si hago caso a la luz del día que entra por mi ventana), JP. y L. han hecho oficial su amor. Este había adquirido oficialidad por si mismo hace mucho tiempo, pero hoy lo han puesto en (muy hermosas) palabras.
Ayer fuimos al juzgado y fue entrañable que un señor al que no conocemos, pero que es juez, les dijera que estaban casados y que legalmente era obligatorio que se cuidaran, se ayudaran y no sé cuántas cosas más que llevan años haciendo. No es irónico, son cosas de la psicología, para mi fue muy sencillo, pero muy bonito.
Pero el día elegido como oficial era el 18 de junio.
Un selecto grupo de gente había sido elegido para o compartir la celebración del amor entre dos personas. Solemos celebrar las Navidades, los cumpleaños de gente con la que quizá en ese momento no estamos muy unidos o incluso bodas de las mismas características. Pero, realmente ¿cómo de a menudo celebramos cosas que realmente celebraríamos íntimamente y no sólo yéndonos de fiesta o haciendo lo que se espera que hagamnos?
MUY POCAS.
"Me pedí" hace tiempo leer en vuestra boda,. Porque os quiero mucho y quería que todo aquel que estuviera invitado lo supiera., Hoy les pongo nombre, pero antes eran personas abstractas y me daba igual si les importaba o no (aunque durante el rato previo a leer, los nervios me hicieran dudar). Estas personas habían tenído que estudiar un montón de historias en el colegio, sabían que Napoleón perdío la batalla de Waterloo (18 de junio de 1815) y mi amor por vosotros no es menos importante, aunque los libros de historia no lo sepan.
Ha sido un privilegio que me hayáis permitido leer para vostros y vuestros seres queridos acerca del amor que os profeso y tratar de describir el cómo, el cuándo y, aunque como dijo L. sea obvio, el porqué de estar ahí y tantas cosas más. Aparte de el hecho de que haya sido la ceremonia conceptualmente más hermosa que haya vivido hasta el momento, ha sido la vuestra. Eso era lo más especial y no las infinitas cosas por las que os habéis preocupado. Eso era suficiente, pero se le ha añadido además que posteriormente he compartido tiempo y risas con amigos y personas muy queridas y he recibido también mucho afecto de personas desconocidas con las que lo único que tengo en común, sois vosotros. Me preguntábais cuando al final (final, final) he llorado, por qué lo hacía. Como adelantaba, no recuerdo haber llorado de alegría anteriormente y me sentía un poco mal ante la preocupación que aparentemente generaba (bueno, la verdad es que me daba igual todo). El rato en que he estado llorando, me hubiera sentado en una esquina a llorar yo sola., No necesitaba consuelo, no había nada por lo que consolarme. Por supuesto que me ha encantado recibir abrazos, pero no era condescendencia lo que lo que he querido recibir de ellos, sino la oportunidad de compartir con los demás, especialmente con aquellos que lo provocaban, JP y L en esta ocasión, el amor desbordado que sentía. JF, el pobre, no tenía más afán que convencerme de que no hacía falta que llorara; no se lo he dicho, pero ocasiones como la de hoy y lo que provocan, aunque sea una frase hecha, por favor, interpretadla como textual, hacen que la vida merezca la pena. ¿Qué estoy diciendo con esto? que si alguna vez, dentro de diez años o cuando me muera, alguien me pregunta por un momento en que haya sido muy feliz, yo podré nombrar el día de hoy. Supongo que me esperará mi propio matrimonio y tal vez hijos, pero, a día de hoy vuestra boda está mano a mano con los momentos importantes de mi vida personal. Sois muy personales para mi y si es por buenas noticias como esta, ojalá que llore mucho.
Me encuentro con el mismo problema que al preparar la lectura para hoy: cómo resumo todo lo que no podría explicar ni aunque nuestro tiempo fuera ilimitado. Me repito. Empieza a ser tedioso y no podéis emplear la vida en leer o escuchar mis declaraciones de amor eterno. Tampoco yo quiero que lo hagais, no quiero ser una amiga coñazo, pero hoy, aunque ya he llegado a casa, necesito seguir repitiendo lo que creo que ya han oido todos los invitados de vuestra boda: Me hace mucha ilusión que os caséis. La gente a la que uno quiere es lo que hace que la vida merezca la pena. Yo soy vuestra amiga cuando duermo, cuando limpio y cuando me voy de compras, pero el tiempo que paso con vosotros es el que realmente puedo disfrutar de mi condición de amiga y, si no fuera por esos minutos y horas que paso con vosotros (y evidentemente con otros como vosotros), ¿para qué iba a estar yo aquí?
Muchas gracias por bendecirme con vuestro cariño y vuestra compañía y, por favor, sed muy feices y sabed que eso también me hará muy feliz a mi.
Os quiero mucho.
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domingo, 24 de abril de 2011
Cosas que no tienen sentido
De esta semana en adelante, y ya para siempre, he pasado a ser mayor que tú.
La forma más objetiva y empírica que se me ocurre de comparar las vidas de dos personas es contar los días que las llenan. Es absurdo, lo sé, pero sólo se me ocurre hacerlo así.
Recuerdo que de pequeños ser unos días mayor simbolizaba poder, experiencia e importancia. Hasta el punto de que tu inseparable amigo se echaba diez días encima sólo por poder decir que era mayor que tú. Pero no, tú eras el mayor de los tres. Porque el verdaderamente mayor, no jugaba a eso, se sentaba aparte y leía sobre barcos mientras nosotros tres paveábamos :)
Siempre fui la menor de todos, no de los tres, sino de todos, hasta el pasado día 21, en que cumplí veintinueve años, cinco meses y dieciséis días. Que son los días que contaste antes de que, hace dos meses, dos semanas y dos días dejaras de contar.
No sé si estará mal que escriba aquí (no sé si quien no sepa ya de qué hablo se enterará sólo leyendo). Quisiera contarlo como tú contaste días, como tú planteaste las cosas, desmenuzarlo para entenderlo, pero, igual que no he podido contarlo arriba con números y que mantenga un mínimo sentido, lo he intentado suficientes veces como para saber que con palabras tampoco se puede. Ni siquiera tú podrías explicármelo de manera que lo entendiera.
Pero no me molesta. Porque los amigos se apoyan y yo soy tu amiga, incluso ahora que has permitido que sea mayor que tú.
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