lunes, 24 de mayo de 2010

Lección de vida

He encontrado este video en un blog que sigo desde hace poco tiempo. Me produce sentimientos encontrados... Una amplia alegría y una inconsolable melancolía. Vedlos y después comento.





El carácter general de este blog no es tan introspectivo como lo que me dispongo a escribir, pero quisiera reflexionar al respecto y qué mejor forma que escribiendo.

No sé si mirar hacia adelante y coger de aquí carrerilla para el resto de mi vida, o llorar. El mensaje es absolutamente esperanzador incluso para mi, en mi cabeza (ah, no, en la cabeza no, en... ¿en el alma en mi caso?) y mientras soy libre, en horas sueltas y robadas a la noche, al sueño y a las obligaciones. De acuerdo, volemos.

Hace cosa de un mes tomé una decisión gracias a la cual me siento liberada. Ni siquiera sé si quizá soy mayor para esto, pero me estoy sacudiendo desde entonces, intentando liberarme de los últimos cabos sueltos que me impiden salir corriendo desde ya, así, en zapatillas y como si no hubiera mañana. El problema es que hay mañana. Y mañana tendré a la onza, el león y la loba acechando y lanzando zarpazos para despojarme de mis ganas y de los jirones de aplomo con que intento cubrirme. Puedo zafarme de los miedos que yo misma genero e ignorarlos escudándome en intentos. Quizá estos intentos sean equivocaciones como las que comentaba Robinson, pero bueno, también dice que si no te equivocas no saldrá nada bueno. Estoy procurando seleccionar de entre mis amigos a los más libres, aquellos que son capaces de soñar a lo grande, digamos, los catedráticos del sueño (curiosa paradoja). Es interesante tener en cuenta que parecen los menos ubicados de todos. Son aquellos que no parecen ir a ningún sitio, los que no saben qué van a ser de mayores. Pretendo aprender de ellos (de vosotros) y que me fíen algo de aplomo cuando me falte, dado que el gris lúgubre y rutinario me sobra y además, me lo sirven periódicamente, será por si lo pierdo. Pero, además de todo esto, ¿qué hacer cuando tu mayor condicionante te mantiene en el suelo atada por las vísceras ? ¿cuando te cuesta creer en ti porque te lo han contagiado? ¿cuando no confías en la suerte porque hasta el momento (quizá no por su culpa y ni siquiera la tuya) no te ha dado razones para ello? Y el mayor problema es la inercia que mantiene el péndulo: ¿Qué hacer contra la propia educación?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Confiar en ti, es lo mejor q puedes hacer. Las personas q parecen desubicadas casi siempre lo están, y las q creen q saben lo q van a hacer en el futuro, se equivocan, Haz planes para tu vida, todos los q puedas, seguro q no los cumplirás y estarás orgullosa de ello. Pero todos necesitamos pensar q hay mañana, pq pensar q no lo hay sería gris y anodino. Unos dirán si no hay mañana vamos a disfrutar, otros si no lo hay para q hacer nada?
No seas de los últimos...............
Por cierto no creas q los demás tienen aplomo o no tienen miedo, los valientes no existen (o son inconscientes y no se preocupan de sus actos, o tienen miedo pero luchan contra él).
No dejes q los demás decidan p ti, aunq si contigo y no hagas lo q hace la mayoría pero tampoco vayas en contra o serás otro borrego :)

Natalia Xenakis dijo...

Gracias, se hará lo que se pueda :)